Diferente a mi manada
- Mayrautora

- 2 sept 2025
- 2 Min. de lectura
¿Es tan grave salirse del molde?
Constantemente me he cuestionado seriamente sobre el porqué siempre me he sentido “diferente” y porqué me causa tanto conflicto ser parte de la manada y ajustarme a sus costumbres. Quizá no me sé adaptar, quizá tengo conflictos con la autoridad, quizá debiera ser más sumisa… y lo que hoy día me queda claro a este respecto, es que soy indomable y rebelde por naturaleza, que la obediencia ciega no es lo mío, que mi pensamiento crítico que todo lo cuestiona es inevitable, que no estoy hecha “en serie”, que soy única en mi tipo y que me asusta terriblemente hacer lo que todos hacen porque terminaré siendo “como todos” y mi camino está hecho de sueños demasiado especiales para caber en la tendencia tradicional.
Me tomó algunos años… bueno, varias decenas para ser más precisos, atreverme a actuar diferente. La manada crece de acuerdo al grupo que pertenece y yo inicié siguiendo lo que me ensartaron las generaciones anteriores, pero hoy… bueno, hoy el cambio es exponencial y a velocidades meteóricas y la mentalidad de la manada sin duda que me estaba asfixiando.
Necesitaba reinventar mi realidad, crear mis propias reglas, diseñarme la vida de mis sueños… y por supuesto que ello fue señalado como deslealtad, rebeldía e inconciencia. Opiniones retrógradas y arcaicas como “así lo hemos hecho siempre” “Si fuera como tú dices ya se habría hecho” “Nadie lo haría a tu manera” “Es muy arriesgado” “No pongas el desorden” “Las reglas existen por algo”… y así me puedo seguir mencionando toooooodas las razones por las que según el resto, no debía ponerme creativa, hacerlo distinto y pensar fuera de la norma.
Pero si no asumía el riesgo y me dejaba atrapar por el temor a lo desconocido, seguiría instalada en la queja eterna, envidiando, anhelando y viviendo de castillos en el aire, buscando seguridad y no oportunidades… y francamente ya no pensaba perder un día más esperando a que el mundo cambiara para que mi vida pudiera mejorar. Las empresas generalmente esperan que sus integrantes sean alineados y disciplinados no innovadores; pero yo definitivamente prefiero una y mil veces el reconocimiento por mis ideas y no por mis años de trabajo o por no faltar nunca y elijo ser pionera aunque me equivoque siguiendo mis elecciones, que ser peón siguiendo las decisiones de alguien más.
Construir sobre lo anterior y crear sólo cuando tienes el agua hasta el cuello es limitarte a lo que ya conquistaron otros. En vez de esperar que las condiciones sean propicias, piensa mejor en cómo puedes hacer que tus sueños se hagan realidad independientemente de lo que suceda o no a tu alrededor. No te resignes al mundo que te heredaron otros… tú puedes diseñar el tuyo a la medida de tus sueños, solo tienes que dejar de resistirte al cambio, asumir los riesgos y poner tus ideas en acción. Entonces comenzarás a ver lo imperceptible para las manadas y en vez de competir con ellas, podrás crear algo diferente, distinto y único…

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